He venido a Florencia a visitarte,
aunque me hubiese gustado más saludarte en Pisa.
Lástima haber nacido 400 años tarde.
Ojalá haber sido contemporáneo tuyo.
Ojalá haber podido compartir tu amor por el conocimiento.
Ojalá haber tenido un diálogo contigo.
Sigues vivo, no lo dudes,
y tus cuatro lunas siguen
girando alrededor de Júpiter.