miércoles, 1 de septiembre de 2021

Cosas que conviene saber en la vida

Seguramente las cosas que de verdad conviene saber yo no las sepa, así que me limitaré a decir aquellas que conozco y que me parecen importantes, algo así como qué contaría a mis hijos para que les fuese bien en la vida.

Lo primero que conviene saber es qué clase de persona eres y cuál es tu vocación, suponiendo que tengas una. Si la tienes vuélcate en ella, si no la tienes estas jodido. Confía en ti, eso es importante saberlo. La vida no es tan peligrosa como nos quieren hacer creer. Más vale ciento volando que pájaro en mano. Vive sin miedo. Hay gente envidiosa y mala. Hay gente generosa y buena, eso es importante saberlo. Estate preparado para la decepción de personas que creías generosas y buenas, pero no por ello pierdas la fe en encontrar personas generosas y buenas. Busca y busca hasta que encuentres, y si no terminas por encontrar, sigue buscando. Si tienes una vocación terminarás por llevarla adelante.

En el caso de que no la tengas, lo normal es que tu vida consista en acumular dinero como manera de parecer que tiene éxito, en ese caso te conviene saber algo que yo no sé pero que sabía Onassis. Un día le preguntaron qué haría si de pronto perdiese toda su fortuna. Su respuesta fue algo como lo siguiente: “Con el poco dinero que me quedase me compraría el mejor traje que pudiese y me iría donde está la gente que tiene mucho dinero”. Estoy de acuerdo con él. Si tu objetivo en la vida es ganar dinero, relaciónate con la gente que tiene dinero,  eso es algo que te conviene saber.

Lo segundo que conviene saber es qué clase de personas son los demás. Y aquí es donde más yo he patinado en mi vida. Te conviene saber que perteneces a una especie llamada homo sapiens, y que, entre otras muchas características, es un animal social. Relacionarse con otras personas es muy bueno. Compartir experiencias es muy bueno. Mucho mejor en compañía que solo. Somos seres sociales, eso es algo que te conviene saber.

 Hay muchas maneras de sobrevivir y pocas de vivir, eso también es importante saberlo.

domingo, 1 de agosto de 2021

El ego: ¿es bueno o malo?

Con la moral judeo-cristina que me impusieron de niño, la primera reacción a esa pregunta es contestar que es malo, que el ego es un pecado. Pero como uno ya es perro viejo, sospecho de todo lo que creo a la primera porque ya he visto muchas veces cómo, después de reflexionar sobre algunas de mis creencias, he descubierto que eran erróneas. Y esta tiene pinta de serlo también. Una vez más Nietzsche asoma por el quicio de la puerta para susurrarme: “…la inversión de todos los valores”. Así que voy a hacerlo sin más, y, siguiendo las indicaciones de mi maestro, afirmar: el ego es bueno. Ahora toca justificarlo. ¿Qué es el ego? Por lo que dice la Real Academia Española, es un exceso de autoestima. Dicho así, parece claro que el ego sería malo. Pero creo que tener un déficit de autoestima sería aún peor. Lo virtud está en el justo medio (sí, ya te oigo de fondo, querido Aristóteles), pero como es humanamente imposible encontrar el punto exacto de equilibrio, creo que, puestos a quedarse cortos, es mejor pasarse de ego. Total, tener una valoración positiva de uno mismo no parece que sea muy grave, salvo que seas un gilipollas, que te creas un genio (como es mi caso). Pero peor que eso es saberse (no creerse) un genio, pero ir de humilde por la vida (como es el caso de muchos). Resumiendo, puestos a elegir prefiero a los arrogantes que a los pusilánimes.

jueves, 1 de julio de 2021

¿Se puede vivir sin mentir?

No. Ojalá se pudiese, pero no, no se puede. Y, dado cómo somos los humanos, mejor así. Y no me refiero a que nos guste mentir, más bien al contrario, lo que no soportamos es la verdad (con minúsculas, no se me asuste nadie, es decir: mi verdad). Imagina que tu mujer te dice que le pone cachonda el vecino. O que un amigo te dice que eres más tonto que el de los polinomios. O que le dices a tu hermano que es un egoísta que sólo está pensando en que se mueran los padres para heredar. No, en general no hay que decir la verdad. Lo mejor, si se puede, es callar, pero si te preguntan y no puedes eludir la respuesta lo mejor es mentir. Tengamos la fiesta en paz.

Con quien sí que se puede vivir sin mentir, o mintiendo muy poco, es con los amigos. Y se puede justamente porque los amigos sí que soportan oír tu verdad, por muy gilipollas que seas o por muy extrañas que sean tus pasiones. Los amigos son receptores de verdad, nos aceptan sin mentiras.

Vuelvo entonces a la pregunta inicial: ¿se puede vivir sin mentir? En ciertas parcelas de la vida sí y en otras no. ¿En cuál te sientes más cómodo? Yo, desde luego, en aquellas en las que puedo ser auténtico y puedo expresar lo que pienso o siento si necesidad de decir lo que se espera que diga. O callando cuando deseo hablar. Porque no lo olvidemos, se miente tanto con la palabra como con el silencio. Y esa parcela, en la que no miento ni al hablar ni con silencio es en la que estoy con los amigos. Relaciones deseadas y no obligadas. Esa es la diferencia, miento, de palabra o callando, cuando estoy con quien no quiero estar. Hablo verdad cuando estoy con mi otro-yo: mis amigos.

Resumiendo: ¿Se puede vivir sin mentir? No y sí.