miércoles, 1 de julio de 2026

Julio 2026

  1. ¿Vivir sin pensar es sobrevivir?
  2. Los egoístas confunden privilegios con derechos
  3. Miserable es el que se protege de la miseria de los demás
  4. Me gusta la gente que es más inteligente que sus limitaciones
  5. La soledad no deseada, mata. La compañía no deseada, también
  6. Si yo estoy bien, el mundo va bien. No me gusta los que piensan así
  7. Quien no tiene problemas, pero no sabe vivir sin ellos, se los inventa
  8. La felicidad está en función entre lo que podías haber sido y lo que has sido
  9. De joven creía que lo que podía hacer un ser humano lo podía hacer cualquier otro. Estaba equivocado
  10. Los que han pasado hambre sueñan con comer. Lo malo es que, después de haber comido, su nuevo sueño sea comer más

lunes, 1 de junio de 2026

LA28 Olympic Games

The modern Olympic Games begin with a beautiful ceremony: the lighting of the Olympic flame in Olympia. From there, the flame travels to the host city — in this case, Los Angeles — where it lights the cauldron, symbolizing a light that, for a few days, seems to shine over a world untouched by wars and human misery. It is a truly beautiful moment.

Before that moment comes the parade of all the participating nations. More than two hundred delegations walking through the stadium inevitably makes this part of the ceremony rather long. But beyond that, I have always felt that this parade by countries does not fully reflect the Olympic spirit: “friendship, respect, and the pursuit of excellence.”

I believe the ceremony would be more dynamic and, at the same time, more faithful to that spirit of brotherhood and unity if the parade were organized not by countries, but by sports.

Let me explain.

The parade could begin with the flag bearers of every nation walking together, each carrying their country’s flag. Behind them would come the different sports: athletics, gymnastics, swimming… Each athlete could also carry, if desired, a small flag representing their country.

In this way, there would be thirty-five groups of athletes instead of more than two hundred delegations, making the parade far more fluid. But that would not be the most important thing.

What would truly be beautiful would be seeing all the athletes of the same sport marching together, regardless of their country of origin, the color of their skin, or their religion. Seeing people united by the same passion, walking side by side beyond borders.

To me, that image feels much closer to the true Olympic spirit.

***

Los Juegos Olímpicos de la era moderna comienzan con una hermosa ceremonia: el encendido de la llama olímpica en Olimpia. Desde allí, el fuego viaja hasta la ciudad anfitriona —en este caso, Los Ángeles— para prender el pebetero y simbolizar una luz que, durante unos días, parece iluminar un mundo ajeno a guerras y miserias humanas. Es un momento verdaderamente hermoso.

Antes de ese instante tiene lugar el desfile de las delegaciones de todos los países participantes. Más de doscientas delegaciones recorriendo el estadio convierten inevitablemente esa parte de la ceremonia en algo algo larga. Pero, más allá de eso, siempre he pensado que ese desfile por países no termina de encajar del todo con el espíritu olímpico: “amistad, respeto y búsqueda de la excelencia”.

Creo que la ceremonia sería más ágil y, al mismo tiempo, más coherente con esa idea de hermandad y unión si el desfile no se hiciese por países, sino por deportes.

Me explico.

El desfile podría comenzar con los abanderados de todos los países juntos, cada uno portando la bandera de su nación. Detrás desfilarían los distintos deportes: atletismo, gimnasia, natación… Cada deportista podría llevar, si así se desea, una pequeña bandera de su país.

De esta forma habría treinta y cinco grupos de deportistas, y no más de doscientos, lo que haría el desfile mucho más dinámico. Pero lo más importante no sería eso.

Lo verdaderamente hermoso sería ver a todos los deportistas de un mismo deporte desfilando juntos, sin importar su país de origen, el color de su piel o su religión. Ver a quienes comparten la misma pasión caminando unidos, más allá de las fronteras.

Esa imagen me parece mucho más cercana al verdadero espíritu olímpico.

viernes, 8 de mayo de 2026

Verano en el otoño de la vida

Hoy es mi último día de vida laboral.

De las muchas definiciones de libertad que he escuchado, la que más me cautiva es la que se atribuye a Aristóteles: “Libre es aquel que está donde quiere estar y con quien quiere estar”. He pasado mi vida en un lugar sin costa, pero amo el mar. He convivido la mayor parte de mi tiempo con personas con las que no deseaba estar. La conclusión es sencilla.

Hoy, por fin, aunque me resulte difícil estar donde deseo —mis obligaciones paternofiliales me lo impiden—, al menos podré elegir mi compañía. Seré, al menos, medio libre. Y eso no es poco. Quien ha estado encerrado durante cuarenta y cinco años, u obligado a cumplir una rutina (apenas hay diferencia), puede encontrarse perdido al abrirse la puerta. Tal es la devastación que un trabajo alienante o compartido con personas alienadas puede producir en quien, habiendo nacido para la libertad, ha vivido rodeado de "nacidos para esclavos".

En esto también me remito a Aristóteles: “Hay personas que nacen para esclavos”. No sé si lo decía para justificar el derecho griego a la esclavitud o si se refería a una mentalidad (la diferencia es abismal). Yo me quedo con lo segundo. Desde luego, haberlas, haylas; yo he conocido a muchas. El único matiz que añadiría es que no creo que se nazca con mentalidad de esclavo, sino con genética de esclavo. Este matiz me llevaría por un camino largo que me desviaría de mi propósito hoy: liberarme de las cadenas y del yugo al que tantos años estuve uncido por el simple hecho de haber nacido en una familia pobre.

(Continuará…)


viernes, 1 de mayo de 2026

Vidas perdidas

Los malos trabajos son máquinas de destruir personas. Ya lo dijo Traven en su libro La nave de los muertos: “No se puede exigir que los trabajadores sean decentes, corteses y educados cuando no se les ofrecen las condiciones para que se muestren así. La mugre y el sudor manchan más por dentro que por fuera.” Cada día, cuando llego al trabajo, me encuentro a las señoras de la limpieza. Su mirada, su piel, su ropa, su conversación,… De camino a mi mesa de trabajo me cruzo con compañeros informáticos. Su mirada, su manera de caminar, su forma de saludar (quien lo hace, que son los menos)… Fracasadas unas, fracasados otros. No de la misma manera, ni en el mismo grado. Al menos los informáticos trabajan poco físicamente y lo que les destruye es que lo que hacen sea, la mayor parte de las veces, inútil, al que sumar el comportamiento degradante de sus responsables (jefes, como les gusta que les llamen), que en lugar de preocuparse por el bienestar personal de sus colaboradores lo que hacen es fastidiarles y complicarles la vida. Las mujeres de la limpieza sufren, además del trato vejatorio de responsables irresponsables, la degradación física y mental que supone un trabajo duro y rutinario. Mujeres que podían haber disfrutado del arte, de las relaciones humanas fértiles, de las tareas enriquecedoras, de los placeres de la vida han sido obligadas, para poder sobrevivir, a renunciar a todo lo que nos hace humanos para someterse a tiranos. Quien no lo vive no lo comprende. Ni esto ni nada. Sólo se sufre en piel propia. Los sensibles, que algunos hay, sabrán disculparme.


miércoles, 1 de abril de 2026

Abril 2026

  1. Qué difícil es entender lo sencillo
  2. Es más difícil tener un sueño que lograrlo
  3. El problema de la regla es que cree que no hay excepción
  4. A veces la mejor manera de quitarle la razón a alguien es dándosela
  5. Los mejores momentos, sin duda, los momentos de soledad deseada
  6. Nos reímos de las estupideces que hacen otros, pero que haríamos nosotros
  7. Shakespeare descubrió cómo es el ser humano. Nietzsche, cómo debería de ser
  8. Peor que la injusticia es la impotencia: saber que algo es injusto y no poder hacer nada
  9. A la vida le sigue la muerte, lección que la vida nos repite cada día, pero que no aprendemos
  10. Si defiendes a alguien, defiende a alguien que sea más débil que tú, no te defiendas siempre a ti

domingo, 1 de marzo de 2026

Una vida propia

 Dedicado a mi hermana

Las mujeres de clase media han reclamado, y siguen reclamando, una habitación propia, un espacio donde disponer libremente de su tiempo para escribir. Para no verse obligadas a esconderse, como tuvo que hacer Jane Austen, escribiendo en secreto para que ni las visitas ni las criadas sospecharan de sus verdaderas ocupaciones.

Las criadas no reclamaban, ni reclaman, una vida propia, una oportunidad para aprender a leer y escribir que les brinde, siquiera remotamente, la posibilidad de desarrollar sus inquietudes más humanas y dejar atrás la degradación de servir como esclavas de su propia especie. Para así poder escribir sin odio, sin amargura, sin temor, sin protesta ni sermones.

Si Jane Austen sufrió en algún modo por culpa de las circunstancias, fue por la estrechez de la vida que le impusieron. En aquella época, una mujer no podía recorrer sola las calles. Nunca viajó; nunca cruzó Londres en ómnibus ni almorzó sola en una tienda. Como no lo hizo, ni lo hará nunca, una criada de Jane Austen, porque, quizás, como ella, no suelen desear aquello que nunca han tenido. La imposibilidad de desarrollar su talento y el modo de vida impuesto parecen encajar sin resistencia.

Siento tristeza por tantas y tantas mujeres de clase media y alta sociedad que han visto, y siguen viendo, cercenados sus talentos y su vida constreñida por una sociedad patriarcal. Pero también la siento por aquellas criadas, por esas trabajadoras esclavas que ni siquiera han podido imaginar lo que significa vivir. Sus talentos han sido truncados, su existencia reducida a la supervivencia dentro de un sistema capitalista en el que nacer mujer y pobre equivale a existir solo para que los y las privilegiadas (que pueden tener más capacidades, pero también menos, o incluso ninguna) desarrollen su vida con plenitud.

domingo, 1 de febrero de 2026

Et adhuc vivis

 

He venido a Florencia a visitarte,

aunque me hubiese gustado más saludarte en Pisa.

Lástima haber nacido 400 años tarde.


Ojalá haber sido contemporáneo tuyo.

Ojalá haber podido compartir tu amor por el conocimiento.

Ojalá haber tenido un diálogo contigo.


Sigues vivo, no lo dudes,

y tus cuatro lunas siguen

girando alrededor de Júpiter.

jueves, 1 de enero de 2026

Enero 2026

  1. Sé generoso, aunque sea por puro egoísmo
  2. Ser de clase media y no mediocre, tarea difícil
  3. ¿Te desvives para que vivan y no viven? Vive tú
  4. Dios, que para algunos lo explica todo, para otros no explica nada
  5. A veces es muy difícil encontrar lo que buscamos y es porque no existe
  6. Es difícil salir del circulo vicioso de la pobreza. Más difícil aún, salir y no volverse un egoísta
  7. En todas las épocas ha existido “Un mundo feliz”, el de aquellos que encajan en la normalidad del momento
  8. El mundo no se puede cambiar, tienes razón, pero no te la voy a dar hasta que me demuestres que has intentado cambiarlo
  9. Es mejor compartir tu vida con una persona a la que admires que con una persona a la que ames. Si no la admiras, difícilmente la amarás
  10. De joven es importante no quedarse con las ganas de decir lo que piensas o lo que sientes. De mayor es importante detener los propios impulsos