viernes, 1 de noviembre de 2024

Comprender o no comprender, esa es la cuestión

Con la intención de que no lo entiendas,

escribo este poema.

Con la intención de que no lo leas,

escribo este poema.

¿Por qué hacerlo entonces?

Para mí,

para leerlo yo,

para entenderme yo.


He conocido,

por lecturas, no en persona,

a gente excepcional,

hombres y mujeres,

mujeres y hombres,

personas a las que nadie entendió,

ni siquiera por aquellas

dispuestas a hacerlo,

menos aún por aquellas

que creían hacerlo.


No.

Nadie puede entender a quien es único.

Y, aunque ni siquiera entre ellos se entienden,

por fortuna, al menos se reconocen.

martes, 1 de octubre de 2024

Octubre 2024

  1. Tiene más mérito ser buena persona si no eres religioso
  2. Tiene más mérito ayudar a tu comunidad si no eres nacionalista
  3. Creer es una manera maravillosa de vivir. Así viven los muchos
  4. Tratar de conocer es una manera maravillosa de vivir. Así viven los pocos
  5. Cada cierto tiempo se reanuda la partida y el rey es más rey y el peón más peón
  6. Los humanos nos damos más importancia de la que tenemos. Error fácil de cometer ya que no tenemos ninguna
  7. Hay cosas tan sencillas de entender que a quien no lo hace por sí mismo, de nada le sirve una larga explicación
  8. Envidiar es desear, sin merecer, lo que otra persona tiene y sí merece
  9. Denunciar lo que otra persona tiene, pero no merece, no es envidia, es juticia
  10. Que tú merezcas lo que tienes no quiere decir que todos los demás también lo merezcan, ni los que tienen más ni los que tienen menos

domingo, 1 de septiembre de 2024

¿Cómo lo ves?

He ido perdiendo vista de cerca, la que se necesita para leer. A mí me gusta mucho leer, pero no me importa. Las gafas de vista cansada, así es como las llaman, me permite seguir leyendo, el mayor placer de mi vida, si descontamos pensar.

Estoy en la terraza de la Casa Encendida (Madrid), disfrutando de una tórrida tarde de agosto, del primer día de agosto, para ser exacto. Sacó el libro Un mundo feliz y me dispongo a leer mientras tomo un refresco y las patatas que me han puesto de aperitivo. Hay mucha luz natural y leo sin necesidad de gafas. Al cabo de un rato me las pongo para forzar menos la vista.  Voy a coger el libro y observó que la imagen que me llega de las patatas es más detallada, más limpia, mejor enfocada, más precisa y preciosa. Lo mismo ocurre con la bebida y sus burbujas, con el hielo y cristal del vaso. Es un mundo más hermoso que el que veo sin gafas. Me las quito para comprobar que en efecto así es.

Uno se adapta a lo que tiene. No sé desde cuándo mi vista fue empeorando, calculo que desde hace unos cinco años. Me he ido adaptando y apenas soy consciente de ello, a pesar de que cada vez que me pongo las gafas noto esa mejora de mi mundo sensible. Soy afortunado por tener tan buena vista, por haber tenido tan buena vista. Pienso en las personas que nacen con miopía u otros defectos de la visión. Desde hace siglos es un problema con hasta cierto punto solución. Pero, ¿y cuando no existían las lentes correctoras? ¿Cómo verían el mundo los miopes? ¿Cómo legislarían, si eran legisladores, esos que veían una niebla más allá de unos pocos metros?, ¿prohibirían mirar? Es posible. ¿Serían buenos para la guerra? No ver al enemigo hasta que lo tienes encima quizá les hiciese ser valientes y triunfar, y luego ocupar puestos relevantes en la sociedad y legislar. O puede que no ver, pero oír el estruendo del enemigo, les hiciese sentir pánico. Acobardarse y huir. No ocuparían puestos relevantes en la sociedad y no legislarían.

No pasaba eso con el ejército griego. Ellos utilizaron la estrella doble Alcor y Mizar, en el rabo de la Osa Mayor, para comprobar la capacidad visual de los futuros guerreros, Si veían una estrella en lugar de dos, eran descartados, no triunfarían y no ocuparían puestos relevantes en la sociedad. Y no legislarían.

Creo, sin datos, ni mayor fundamento, que esto que he dicho: que los persas tenían mala vista, o al menos peor que la de los griegos, explicaría la derrota de sus enormes ejércitos frente a los humildes ejércitos griegos. Eso, y que estos últimos luchaban por la libertad, no por la libertad que, dice alguna, consistente en tomar una cerveza en la terraza de un bar. Lo que yo estoy haciendo ahora mismo y aquí mismo.