- La vida no tendría sentido sin la amistad
- Hay quien discute incluso cuando le das la razón
- Con la estupidez humana se puede sufrir o disfrutar
- El dinero no da la felicidad, pero la falta de él la quita
- Has fracasado cuando la belleza del mundo te es indiferente
- Hay personas que enseñan muy bien pero que aprenden muy mal
- Para llegar a nuestro límite tenemos que creer que no tenemos límite
- Para soportar una dura realidad lo mejor es creer en una gran mentira
- Hablando de humanos, ¿estar mal de la cabeza es estar bien de la cabeza?
- Si algo ha enseñado la pandemia es que las pandemias no enseñan nada
Llevo veinte años escribiendo un diario de ideas. Hasta ahora ha sido algo tan secreto como un diario personal en el que uno anota intimidades. Se acabó el pudor, a partir de hoy (18 de febrero de 2011), aquí desnudo mi mente.
viernes, 1 de diciembre de 2023
Diciembre 2023
miércoles, 1 de noviembre de 2023
Hasta nunca
Me siento en un banco. Me siento
en el único banco que hay en toda la Gran Vía madrileña. Parece que a los
encargados de acelerar la vida se les pasó quitar éste. Me fijo en una persona
a la que no volveré a ver jamás. Estamos en los días previos a las fiestas
navideñas y el trajín de gente es enorme. Pasan tantas personas por delante de
mí (por delante de cualquiera) que es casi imposible mirar a alguien en
concreto. Logro fijarme en una persona Un segundo después ya la han tapado
otras. Esa persona ha formado parte de mi realidad durante unos escasos
segundos, eso es todo, ya no la volveré a ver jamás. Entre la multitud pasa
ahora una mujer hermosa y pienso cómo hubiese sido de mi vida vivida con ella.
Lo sé, pero no lo digo. Para ella no he existido. Ni para ella, ni para los
miles de personas que están pasando por delante de mí esta tarde de diciembre.
Me he cruzado con gente de muchos países diferentes, los más, españoles, claro,
pero la nacionalidad es irrelevante. En esto del anonimato, de la inexistencia,
todos somos ciudadanos del mundo, es decir: anónimos, etéreos, inapreciables…,
el sueño de una sombra, que diría el escritor. Nada, no somos nada, ni yo para
ellos ni ellos para mí. Y, sin embargo, si les preguntas, si se les pudiese
parar en mitad de la acera y preguntarles: “¿es usted español?”. Sí, como
usted, somos españoles. ¿Y?, ¿pasa algo? Si no nos conocemos, si nunca nos
hemos mirado a la cara, si nunca nos hemos hablado, si nos somos ajenos, ¿de
qué nos sirve ese adjetivo calificativo común?, de qué nos sirve decir que
somos españoles. Lo mismo me valdría que dijese que es nigeriano o alemán. Pero
esto es razonar, y el nacionalismo no entiende de razones, entiende de
emociones. Adiós, hasta nunca, desconocidos españoles y no españoles con los que
nunca más me volveré a cruzar y que, de hacerlo, no me reconoceríais. Ni yo a
vosotros. Es como si hoy ya hubiésemos muerto los unos para los otros.
domingo, 1 de octubre de 2023
El tacto de las palabras
A la memoria de Anne Mansfield Sullivan
Todo lo mejor de mí pertenece a ella
Hellen Keller
Muñeca
Anne Sullivan deletreó doll
en la palma de tu infantil mano,
pero el roce de esa primera palabra en tu piel
nada te dijo.
Agua
Anne Sullivan deletreó water
en la palma de tu infantil mano
mientras con un chorro de agua mojaba tu otra mano,
fue la primera palabra sentida en tu piel
que comprendiste.
Amor
Querías saber qué era el amor.
Anne Sullivan deletreó love
en la palma de tu infantil mano
y trató de explicarte su significado,
pero en ese momento no lo logró.
Piensa
Cometías errores al poner bolitas
en grupos de diferentes tamaños.
Anne Sullivan deletreó think
en la palma de tu infantil mano
mientras te golpeaba en la frente.
De repente supiste
que esa palabra representaba
el proceso interno que ocurría en tu cabeza.
Fue la primera idea abstracta que comprendiste.
Después cada cosa tuvo un nombre
y cada acción un verbo
y cada cualidad un adjetivo.
Y por tus ojos ciegos entró la luz
y por tus oídos sordos
entró la palabra.
Y quien había nacido para la oscuridad
abrazó la luz y con ella iluminó el mundo.