Llevo veinte años escribiendo un diario de ideas. Hasta ahora ha sido algo tan secreto como un diario personal en el que uno anota intimidades. Se acabó el pudor, a partir de hoy (18 de febrero de 2011), aquí desnudo mi mente.
sábado, 1 de mayo de 2021
Sobre las elecciones
Da igual si son municipales, autonómicas o generales. En la zona del mundo en la que vivo, cuando anuncian los resultados se suele decir: “ha ganado tal partido o tal candidato”. No me gusta esa terminología. Decir que alguien ha ganado es dejar entrever que otro alguien ha perdido. Malo. En las elecciones unos partidos son más votados que otros, pero nadie pierde, o nadie debería de perder cuando ha ejercido el derecho al voto, el derecho a participar en la organización social desde la política. Aunque votes a quien menos ha sido votado, aunque votes a quien no logre ni un solo escaño, no has perdido, o no deberías de haber perdido, porque elegir a nuestros representantes no es un partido de fútbol, es un acto de libertad del que nadie debería salir con sensación de derrota. Cuando se forma un parlamento no hay, o no debería de haber, ganadores ni perdedores, porque todos deberíamos de estar igualmente representados. Señores periodistas, por favor, cuiden su lenguaje, ustedes, para los que las palabras deberían de ser joyas a las que cuidar, pulir y sacar brillo. Señores periodistas, vigilen para saber cuándo y cómo ha de utilizarse una palabra y así no desmerecer la belleza para la que fue creada.
jueves, 1 de abril de 2021
Sobre la amistad
Mi buen amigo Rogelio ha muerto de coronavirus. La amistad es bidireccional, pero no siempre es simétrica. Se puede tener una buena amistad con alguien y ser ese alguien quien más hace por ella. Este era el caso. Y, me atrevo a decir, no sólo en su relación conmigo, también en el resto de muchas y muy buenas amistades que tenía. Y eso, tener muchos amigos, ya en sí indica algo especial en él. Lo normal es que tengamos dos o tres amigos de verdad y que el resto sean amiguetes. Hasta donde yo puedo saber, y sin ser nada exhaustivo, diría que Rogelio tenía al menos diez amigos de verdad. Y los tenía porque los cuidaba. La amistad era su religión y sus amigos éramos sus dioses. Un amigo del sí. Un amigo del adelante. Un amigo del cuenta conmigo. Un amigo que preguntaba cómo estás y se quedaba a escuchar cómo estabas. Mal, amigo Rogelio, ahora estoy mal, y tú sabes el motivo.
Raro es que alguien muera y se hable mal de él. Lo normal, bien al contrario, es que se hable bien, cosa que no siempre se merece el difunto. No es este el caso. Ha muerto una persona que hacía del mundo un lugar mejor en el que vivir, para los que le conocíamos y para todos aquellos que no le conocían pero que tuvieron la fortuna de cruzarse alguna vez en su camino.
lunes, 1 de marzo de 2021
En la belleza propia
El libro En la belleza ajena de Adam Zagajewsky me enseñó que se puede poner juntos escritos sin más relación que haber sido pensados por la misma persona. No es lo mismo que la escritura automática. Nunca me ha gustado leerla ni practicarla. Pero la idea de Zagajewsky de narrar la vida sin más hilo conductor que la propia vida me gusta. Y me viene muy bien, ya que, dada mi condición de esclavo, no tengo ni tiempo ni fuerzas como para escribir una nueva novela o un largo ensayo, pero sí para narrar brevemente el asombro que aún me produce la vida. Asombro que no para de asaltarme a pesar de que la realidad me ha superado… para mal. Atrás queda, seguramente para no volver, el tiempo en el que creía que los seres humanos éramos buenos por naturaleza. Atrás queda creer que el mundo estaba, como yo creía estar, en un proceso de mejora continua. Atrás queda creer que los seres humanos somos la cumbre de la creación. Atrás queda asombrarme de que al dar un interruptor se encienda una bombilla o que mi voz pudiese escucharse a miles de kilómetros de distancia. Atrás queda también sentir felicidad mientras el cristal de mi ventana llora gotas de lluvia.
El mundo esté lleno de belleza que nunca conoceré. Ni tú. Belleza de la naturaleza y belleza creada por el ser humano. Una lástima.
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